El grito de los muertos

Por: Ab. Juan José Hidalgo Huerta, Msg.

Ayer murió Roberto Malta Ziade, un hombre bueno, honrado, trabajador, querido y amado por sus familiares y amigos. Ha muerto a causa de un accidente de tránsito que no tiene otro calificativo más que él de espantoso e impactante. Un caso de conmoción pública, porque las imágenes y los videos de la dinámica de este crimen, más allá de lo fuerte del accidente, nos muestra la cara de una persona que lejos de socorrer a su víctima, procede a fugarse, para acto seguido provocar otro accidente como resultado de su irresponsabilidad.

Con todo lo antes mencionado, resulta curioso cómo un juez de Garantías Penales deja en libertad a la titular de un acto tan aberrante, so pretexto de que cumplen con los requisitos de las medidas sustitutivas, aunque claramente fue evidenciado el riesgo de fuga de la actora de tan lamentable hecho. Mientras Roberto se debatía entre la vida y la muerte en un hospital, con cuentas millonarias que sufragar y pese a todos los esfuerzos realizados, hoy deja una comunidad afectada, una viuda devastada y muchos amigos que siguen sin comprender por qué su victimaria quedó en libertad mientras el moría.

La respuesta quizás la encontremos en las estadísticas. En el año 2019 fallecieron 2 180 personas en las carreteras y calles del país. Cifra que es muy parecida en el 2018: 2 358 muertes por accidente de tránsito. Esto significa que la prevalencia siempre es estable o que tiene picos de año en año, nos explicaba el coronel Cesar Zapata, exdirector de la Policía Nacional de Tránsito. En el 2018 la mayor parte de dichos accidentes son por haber injerido bebidas alcohólicas y sustancias estupefacientes[1].

Los ecuatorianos debemos entender que manejar imprudentemente es una de las causas de muertes con mayor estadística en el Ecuador. La negligencia, impericia y sobre todo no acatar la ley y las órdenes de autoridades causan víctimas mortales y los que logran sobrevivir quedan con secuelas graves en su estado psíquico y físico, muchas veces de una muy larga recuperación mientras otras no se recuperan nunca.

La ley es severa. El Art. 182 de la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial (LOTTTSV), en concordancia con el Art. 242 del mismo reglamento, y el Art. 376 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) establecen de manera clara, concisa y sin posibilidad a mayores interpretaciones oscuras la gravedad del acto hoy acaecido. La pregunta aquí es ¿Qué espera la administración de justicia para aplicar la ley como se debe, toda vez que los accidentes de tránsito por consumo de alcohol y sustancias estupefacientes están matando miles de ecuatorianos por año?

La pregunta es válida y necesaria pues “Las estadísticas revelan que, de los accidentes registrados en 2018, apenas el 1,67% obtuvo sentencia condenatoria y el 0,58% absolutoria. Del total de casos, 34 445 no pasaron de la etapa de indagación o investigación previa”, según un artículo publicado en diario El Telégrafo. Por eso exigimos celeridad, eficiencia y efectividad para la sanción que determina la ley penal para la victimaría de Roberto, pues no queremos que su juicio sea parte de las estadísticas de la IMPUNIDAD.

El referente jurista y criminólogo Eugenio Raúl Zaffaroni, en su libro La cuestión criminal’, pide darle “voz a los muertos”, aquellos que se han ido por delitos y que hoy gritarían por justicia frente a la impunidad y olvido.

Es nuestro deber como sociedad darle voz a Roberto y a través de él, a las miles de víctimas que esperan que se las oiga. Que su muerte no sea una estadística fría de la incapacidad de los agentes judiciales, al no hacer lo que en derecho corresponde y sancionar a personas que de forma irresponsable salen a beber, a drogarse y que con su irresponsabilidad manifiesta van matando a buenas personas usando automotores como armas mortales.

El haber dejado en libertad a la causante de la muerte de este buen hombre es un acto de impunidad manifiesta, pues no existían razones para ello. El solo hecho de haberse fugado y causado otro accidente es razón suficiente para que el juzgador hubiese ordenado la prisión preventiva. Los juristas decentes entendemos y respetamos a los jueces, pero jamás haremos eco de decisiones que claramente van contra derecho.

Eduardo Galeano nos dice: “La Impunidad premia el delito, induce a su repetición y le hace propaganda al delincuente, estimula al delincuente y contagia su repetición”.

La cantidad de muertos por accidente de tránsito en el Ecuador es quizás porque apenas menos de los procesos 2% se condenan, y esto -me atrevería a denunciar- es muchas veces por la permisibilidad de fiscales y administradores de justicia. Como indicaba Eduardo Galeano, hacen una nefasta propaganda, haciendo que muertes como las de Roberto se repitan a diario.

Es por eso que alzando su voz exijo justicia para él y en nombre de él para todos aquellos que aún esperan que su voz se escuche. Queremos una sentencia condenatoria en un juicio justo, ínsito justicia no venganza, solo así su muerte no será solo un video viralizado que quedo en el olvido, sino un precedente para todo aquel que beba y use un vehículo como arma mortal, por eso parafraseándolo, es hora de hacerle propaganda al derecho, a las leyes y a una sentencia justa.


[1]https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/judicial/12/accidentes-transito-causas-estancadas

Juan José Hidalgo Huerta es abogado, especialista y docente en Ciencias Penales y Criminología; máster en Cultura de Paz, Educación, Conflictos y Derechos Humanos, de la Universidad de Granada, España.