Poemas ecuatorianos

17 Poemas Ecuatorianos: Poesías de Autores ecuatorianos

Poema ecuatoriano. 17 Poemas Ecuatorianos: Poesías de Autores ecuatorianos. Ecuador, es un país conocido por su espléndida belleza y diversidad insuperable; sin embargo, también por su pobreza, problemas políticos y desamparo económico. Si tienes alguna inquietud recuerda contactarnos a través de nuestras redes sociales, o regístrate y déjanos un comentario en esta página. También puedes participar en el WhatsApp. Si usas Telegram  ingresa al siguiente enlace.

No es de sorprenderse, que varios de los poetas más influyentes del siglo IXX y XX, hablen de las bellezas de su entorno, sin dejar de lado las injusticias y miserias que azotan al país y la sociedad ecuatoriana.

poemas ecuatorianos

Medardo Angel Silva 1898-1919, uno de los primeros poetas ecuatorianos reconocidos, escribió con mucha pasión y sufrimiento, debido a su posición económica. Fue esta preocupación por la hipocresía de la sociedad, la que ayudó a dar forma a sus ideales. Una de las obras más famosas de Silva, El Árbol del Bien y Del Mal, representa la continua contemplación de Silva con la vida y la muerte.

Otros representantes destacados de la poesía nacional son: Humberto Fierro, Arturo Borja, Ernesto Noboa y Caamaño, Dolores Veintimilla de Galindo, Julio Zaldumbide Gangotena, Karina Gálvez, Jorge Carrera Andrade, entre otros.

A continuación compartimos con ustedes, una pequeña pero completa recopilación de poesías (cortas) de autores ecuatorianos:

Poema ecuatoriano 1

Nombre: Ojos africanos 1914

Autor: Medardo Ángel Silva

Ayer miré unos ojos africanos
en una linda empleada de una tienda
Eran ojos de noche y de leyenda
eran ojos de trágicos arcanos…

Eran ojos tan negros, tan gitanos,
vagabundos y enfermos, ojos serios
que encierran cierto encanto de misterios
y cierta caridad con los hermanos…

Ayer miré unos ojos de leyenda
en una linda empleada de una tienda
ojos de huríes, débiles, huraños.

Quiero que me devuelva la mirada
que tiene su pupila apasionada
con el lazo sutil de sus pestañas.

Poema ecuatoriano 2

Nombre: Para mi tu recuero

Autor: Arturo Borja

Para mí tu recuerdo es hoy como la sombra
del fantasma a quien dimos el nombre de adorada…
Yo fui bueno contigo, tu desdén no me asombra,
pues no me debes nada, ni te reprocho nada.

Yo fui bueno contigo como una flor. Un día
del jardín en que solo soñaba me arrancaste;
te di todo el perfume de mi melancolía,
y como quien no hiciera ningún mal me dejaste…

No te reprocho nada, o a lo más mi tristeza,
esta tristeza enorme que me quita la vida,
que me asemeja a un pobre moribundo que reza
a la Virgen pidiéndole que le cure la herida.

Poema ecuatoriano 3

Nombre: A Carmen

Autor: Dolores Veintimilla de Galindo

(Remitiéndole un jazmín del Cabo)

Menos bella que tú, Carmela mía,
vaya esa flor a ornar tu cabellera;
yo misma la he cogido en la pradera
y cariñosa mi alma te la envía
cuando seca y marchita caiga un día
no la arrojes, por Dios, a la ribera;
guárdala cual memoria lisonjera
de la dulce amistad que nos unía.

Poema 4

Nombre: Tu cabellera

Autor: Humberto Fierro

Tu cabellera tiene más años que mi pena,
¡Pero sus ondas negras aún no han hecho espuma.
Y tu mirada es buena para quitar la bruma
Y tu palabra es música que el corazón serena.

Tu mano fina y larga de Belkis, me enajena
Como un libro de versos de una elegancia suma;
La magia de tu nombre como una flor perfuma
Y tu brazo es un brazo de lira o de sirena.

Tienes una apacible blancura de camelia,
Ese color tan tuyo que me recuerda a Ofelia
La princesa romántica en el poema inglés;

¡Y un corazón del oro… de la melancolía!
La mano del bohemio permite, amiga mía,
Que arroje algunas flores humildes a tus pies.

Poema 5

Nombre: Se va con algo mío

Autor: Medardo Ángel Silva

Se va con algo mío la tarde que se aleja;
mi dolor de vivir es un dolor de amar;
y al son de la garúa, en la antigua calleja,
me invade un infinito deseo de llorar.

Que son cosas de niño, me dices; quién me diera
tener una perenne inconsciencia infantil;
ser del reino del día y de la primavera,
del ruiseñor que canta y del alba de Abril.

¡Ah, ser pueril, ser puro, ser canoro, ser suave;-
trino, perfume o canto, crepúsculo o aurora-
como la flor que aroma la vida y no lo sabe,
como el astro que alumbra las noches y lo ignora!

Poema 6

Nombre: Emoción Vesperal

Autor: Ernesto Noboa y Caamaño

Hay tardes en las que uno desearía
embarcarse y partir sin rumbo cierto,
y, silenciosamente, de algún puerto,
irse alejando mientras muere el día;

Emprender una larga travesía
y perderse después en un desierto
y misterioso mar, no descubierto
por ningún navegante todavía.

Aunque uno sepa que hasta los remotos
confines de los piélagos ignotos
le seguirá el cortejo de sus penas,

Y que, al desvanecerse el espejismo,
desde las glaucas ondas del abismo
le tentarán las últimas sirenas.

Poema 7

Nombre: Décimas

Autor: José Joaquín de Olmedo

Para templar el calor
de la estación y la edad,
me abandonas sin piedad,
mi hechizo, mi único amor.
Te engañas, porque el ardor
de un alma fina y constante,
si está de su bien distante,
crece en el agua, en la nieve,
y sólo templarse debe
en el seno de un amante.

Ven, pues, dulce amiga, luego,
que tú eres la sola fuente
que puede mi sed ardiente
saciar, y templar mi fuego.
En vano buscaré ciego
más gracia, más perfección,
otro afecto, otra pasión,
porque tus ojos divinos
solos saben los caminos
que van a mi corazón.

Poema 8

Nombre: Pantomima

Autor: Humberto Fierro

Los pobres t.ontos y Colombina
Que le afligieron el corazón,
Le ven trinando su mandolina
En el Trianón.

Pierrot, que tuvo la distinción
De que le arruine la poesía
Y que una tarde quedó a la luna,
Es hoy el príncipe de la Ilusión
Y va en el cano de la Fortuna
Con sus lacayos y su blasón.

Y así le miran los denigrantes
De su preciosa filosofía,
Con las camelias y los diamantes
De la Princesa Melancolía.

Poema 9

Nombre: Visión Lejana (dedicado a Ernesto Noboa Caamaño)

Autor: Arturo Borja

¿Qué habrá sido de aquella morenita,
trigo tostado al sol -que una mañana
me sorprendió mirando a su ventana?
Tal vez murió, pero en mí resucita.

Tiene en mi alma un recuerdo de hermana
muerta. Su luz es de paz infinita.
Yo la llamo tenaz en mi maldita
cárcel de eterna desventura arcana.

Y es su reflejo indeciso en mi vida
una lustral ablución de jazmines
que abre una dulce y suavísima herida.

¡Cómo volverla a ver! ¿En qué jardines
emergerá su pálida figura?
¡Oh, amor eterno el que un instante dura!

Poema 10

Nombre:  A un reloj

Autor: Dolores Veintimilla de Galindo

Con tu acompasado son
Marcando vas inclemente
De mi pobre corazón
La violenta pulsación….
Dichosa quien no te siente!

Funesto, funesto bien
Haces reloj….La venida
Marcas del ser a la vida,
Y así impasible también
La hora de la partida.

Poema 11

Nombre: Aquel amor lejano

Autor: Ernesto Noboa y Caamaño

Ibas sobre la nave como una
sentimental princesa desterrada
que lamentase, triste y olvidada,
la volubilidad de la fortuna.

Con nostalgia de amor en la mirada
y palores cromáticos de luna,
pasabas largas horas en alguna
divagación romántica y alada.

Y a la luz del crepúsculo en derrota,
evocabas quizá la primavera
de nuestro amor ¡tan dulce y tan remota!

Y tu recuerdo ¡oh pálida viajera!
Se perdió, con la última gaviota
que llegó sollozando a mi ribera…

Poema 12

Nombre: Al General Lamar

Autor: José Joaquín de Olmedo

No fue tu gloria el combatir valiente,
ni el derrotar las huestes castellanas;
otros también con lanzas inhumanas
anegaron en sangre el continente.

Gloria fue tuya el levantar la frente
en el solio sin crimen, las peruanas
leyes santificar, y en las lejanas
playas morir proscrito e inocente.

Surjan del sucio polvo héroes de un día,
y tiemble el mundo a sus feroces hechos:
pasará al fin su horrenda nombradía.

A la tuya los siglos son estrechos,
Lamar, porque el poder que te dio el cielo
sólo sirvió a la tierra de consuelo.

Poema 13

Nombre: En el blanco cementerio (para Carmen Rosa)

Autor: Arturo Borja

En el blanco cementerio
fue la cita. Tú viniste
toda dulzura y misterio,
delicadamente triste…

Tu voz fina y temblorosa
se deshojó en el ambiente
como si fuera una rosa
que se muere lentamente…

Íbamos por la avenida
llena de cruces y flores
como sombras de ultravida
que renuevan sus amores.

Tus labios revoloteaban
como una mariposa,
y sus llamas inquietaban
mi delectación morosa.

Yo estaba loco, tú loca,
y sangraron de pasión
mi corazón y tu boca
roja, como un corazón.

La tarde iba ya cayendo;
tuviste miedo y llorando
yo te dije:– Estoy muriendo
porque tú me estás matando.

En el blanco cementerio
fue la cita. Tú te fuiste
dejándome en el misterio
como nadie, solo y triste.

Poema 14

Nombre: Dos viajes

Autor: Arturo Borja

Mes de alegría. Brisas de aromas
y melodías tuvo al llegar;
galas variadas las mariposas,
pureza el fuego, grandeza el mar;
y esas lágrimas
que no son tristes,
¡la mocedad!

Mes de tristeza. La calavera
tuvo el misterio en su mirar;
monotonía los arenales,
fin presto el humo, pena el llegar;
y esa sonrisa
que no es alegre,
¡la ancianidad!

Poema ecuatoriano 15

Nombre: El fauno

Autor: Humberto Fierro

Canta el jilguero. Pasó la racha.
Entre los mirtos resuena el hacha.

La rosa mustia se inclina loca
Sobre su fuente, cristal de roca.

El fauno triste de alma rubia
Tiene en sus ojos gotas de lluvia.

Poema ecuatoriano 16

Nombre: Las alas rotas – Suspiria de profundis, 1917

Autor: Medardo Ángel Silva

En continuas orgías cuerpos y almas servimos
a los siete lobeznos de los siete pecados:
la vid de la Locura de sus negros racimos
exprimió en nuestras bocas los vinos condenados.

Pálidas majestades sombrías y ojerosas,
lánguidos oficiantes de pintadas mejillas
se vieron coronados de nuestras frescas rosas
y en la Misa del Mal doblamos las rodillas…

Y acabado el festín -al ensayar el vuelo
hacia el puro Ideal- como heridas gaviotas
las almas descendieron al putrefacto suelo,
asfixiadas de luz con las alas rotas!

Poema ecuatoriano 17

Nombre: Anhelo

Autor: Dolores Veintimilla de Galindo

¡Oh! ¿Dónde está ese mundo que soñé
allá en los años de mi edad primera?
¿Dónde ese mundo que en mi mente orlé
de blancas flores…? Todo fue quimera!

Hoy de mí misma nada me ha quedado,
pasaron ya mis horas de ventura,
y sólo tengo un corazón llagado
y un alma ahogada en llanto y amargura.

¿Por qué tan pronto la ilusión pasé?
¿Por qué en quebranto se trocó mi risa
y mi sueño fugaz se disipó
cual leve nube al soplo de la brisa…?

Vuelve a mis ojos óptica ilusión,
vuelve, esperanza, a amenizar mi vida,
vuelve, amistad, sublime inspiración…
yo quiero dicha aun cuando sea mentida.