La caleña que peleó por la custodia de su hijo en corte de La Haya
Nueve meses de formación en el vientre de una madre es el inicio de un amor puro, desmedido y sin fronteras. Esta fue una de las razones que llevaron a la caleña Sandra Piedrahita a recobrar a su hijo tras un largo proceso de litigio con el padre del menor, un holandés de 45 años de edad.
Según el relato de Sandra, con varios engaños, el padre de su hijo prolongó de 3 a 6 meses las vacaciones del menor y tenía la intención de quedarse con él. Este periodo significó para ella varios trasnochos, viajes en tren para defender sus derechos como madre en un país que no era el suyo y regresar de nuevo con el menor a Colombia.
Su caso es uno entre decenas de colombianas que buscan se les restituya el derecho a ser madres en el extranjero. La mujer debió suplicar ante seis jueces de La Haya, en Holanda, que no le quitaran el derecho de volver con su hijo a Colombia.
Mientras el mundo se preparaba para recibir los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, Sandra Piedrahita se preparaba para una batalla legal. Todo comenzó cuando mandó a su hijo a pasar vacaciones a Middelburg con su excompañero. Cuando las vacaciones acabaron, el hombre le anunció que no dejaría volver al niño a Colombia porque quería darle una “mejor educación”.
Piedrahíta y su expareja se conocieron en Cali en el 2010 y el 3 de octubre de 2012 nació Xabian De Rijke Piedrahita, en Cali. Por esos días, Sandra, filósofa y comunicadora, inauguraba La Q Radio Género, la ‘primera emisora cultural de mujeres en internet’. La relación de la pareja se deterioró en el 2015. Ella siguió cuidando a su hijo y se dedicó de lleno a su emisora virtual, desde la cual ha defendido a las mujeres violentadas.
A comienzos de 2016, Sandra permitió a Roger llevarse por 3 meses al niño a casa de sus abuelos paternos en Holanda. El plazo se vencía el 17 de abril del mismo año. Unos días antes, la mujer lo llamó para decirle que alistara el viaje de regreso. “Él me dijo que debía ir hasta allá”, cuenta. “Con mucho esfuerzo conseguí lo del pasaje y una visa de turista y con la ayuda de amigos colombianos que permitían quedarme en casa de ellos. Pero nunca tuve un sitio para vivir”, agrega.
Al llegar a Holanda se llevó una amarga sorpresa: su excompañero se había declarado padre soltero y había obtenido del Estado de ese país un subsidio para vivienda, mesada y estudio. Piedrahíta exigió que el niño fuera devuelto, tal como se había acordado, pero Roger le puso una caución ante la Policía holandesa para que no se aproximara ni a su casa ni al niño.
Norma Bermúdez, amiga de Piedrahíta y defensora de los derechos de las mujeres, cuenta que “las autoridades colombianas se desentendieron del tema y le aconsejaron a Sandra que contratara un abogado. El Holandés que se dedica a pintar casas ya había sido demandado en ocasiones pasadas, pero en Holanda presionaron a Sandra para que firmara documentos en ese idioma”.
Durante el proceso, el padre de Xabián argumentó que Piedrahíta es emocional y económicamente inestable. Primero se realizó un juicio corto y concreto para abrir paso a la conciliación, pero su expareja y sus abogados apelaron la decisión y fue necesario ir ante otros tres jueces. El Estado holandés le asignó a Sandra como abogada a Arinne Hendriks, quien le ayudó a gestionar la protección.
