Único refugio para venezolanos en Santander tendría que ser cerrado

Desde octubre del 2018, Jackeline Polentino y su esposo abrieron el refugio Posada la Esperanza, ubicado en el kilómetro 23 en la vía Bucaramanga-Cúcuta, en el corregimiento de La Corcova, con el objetivo de ayudar a los migrantes venezolanos que caminan diariamente por esta vía.

Esta pareja de esposos hacen parte de la fundación Tierra Feliz y ahora deberán cerrar el único refugio de venezolanos que hay en Santander porque la estructura no cumple con los requisitos para que funcione un lugar como estos, según argumentó Miriam Delgado Suárez, personera del municipio de Tona, donde está ubicado este refugio.

“No hemos programado ningún cierre del refugio. Lo que se hizo fue una recomendación con fundamento en un informe técnico en el cual se aseveró que la infraestructura donde actualmente funciona el refugio no cumple las condiciones sismorresistentes, inicialmente lo que se autorizó fue una posada de paso y no para que las personas permanecieran ahí”, aseguró la personera.

La funcionaría añadió que la recomendación también obedece a temas de orden público. “En este lugar no existe la capacidad de infraestructura; además, por temas de orden público de inseguridad, salubridad y sanidad”, enfatizó la personera.

Por su parte, la propietaria del lugar, Jackeline Polentino, asegura que ellos han cumplido con todo a cabalidad, “todo lo que nos han pedido lo hemos cumplido, el pago de impuestos, el uso de suelos, eso se ha cumplido, que hayan situaciones adversas que se hayan presentado con los venezolanos sucede en todas partes y cuando ven que nosotros tomamos autoridad y les llamamos la atención ellos obedecen y entran al refugio”.

Agregó que el refugio por donde han pasado más de 21.000 migrantes en los últimos siete meses, tiene un reglamento que se cumple. “Las autoridades están diciendo cosas falsas de que hay pleitos y que dejan basuras pero no es cierto, nosotros mismos como fundación nos hemos dedicado a respetar a nuestros vecinos, hemos dado directrices en la posada, tenemos reglamentos para los voluntarios y los migrantes venezolanos”, dijo Jackeline Polentino.

Pese a la recomendación que dieron las autoridades el refugió no se cerrará, aseguró Polentino, quien está dispuesta a sentarse de nuevo para llegar a un acuerdo con las autoridades y seguir brindando la ayuda sin ánimo de lucro a los cientos de migrantes venezolanos que diariamente pasan por el lugar.

BUCARAMANGA