UPB, el pulmón de Medellín que recibió certificación internacional

El campus de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) fue rebautizado ayer. De ahora en adelante, ese espacio en medio de la ciudad, que acoge a una comunidad de más de 20.000 personas, y en el que habitan 30 espacies de aves, comenzará a llamarse ‘Eco campus UPB’.

El cambio de nombre no obedece a una arbitrariedad, tampoco a la vanidad de las directivas. Es, en realidad, producto de la certificación Carbono Neutro que recibió por parte del Icontec, convirtiéndose así en la primera universidad del país en recibirla.

La certificación consiste, básicamente, en que las emisiones de carbono de la universidad son equivalentes a los procesos de reducción de estas. Es decir, hay un equilibrio entre dichas emisiones y lo que se hace para compensarlas.

Estas, llegan al medio ambiente y forman lo que se denomina una ‘huella de carbono’, lo que se traduce en la totalidad de gases invernadero emitidos, que en este caso son los que la universidad expulsa. Conociendo esa huella se pueden plantear alternativas para reducir el impacto de esta en el medio ambiente. Y eso es lo que la UPB ha venido haciendo desde hace varios años.

#UPBSostenible | «El reto es continuar con la implementación de la neutralidad a través de la #investigación e seguir avanzando en la política de #sostenibilidad«, Héctor Arango Gaviria, Pdte. del Consejo Directivo de @ICONTEC.

— UPB (@upbcolombia) 13 de febrero de 2019

En Colombia solo hay 11 empresas que han recibido este reconocimiento. Y, con la certificación que otorgó Icontec, que está avalada por las normas internacionales (ISO), se convirtió en la primera universidad de América Latina en lograr el reconocimiento del ‘Carbono Neutro’.

El presbítero Julio Jairo Ceballos, rector general de la UPB, expresó su alegría haciendo alusión a ‘Laudato Sí’, la encíclica del Papa Francisco que manda un mensaje categórico sobre la conservación del medio ambiente. “La tierra es nuestra casa común, es nuestra hermana; esa hermana clama por el daño que le hacemos”, dijo, haciendo alusión a la encíclica.

Y, a paso seguido, reconoció la importancia de la certificación: “Esto es todo un trabajo que hemos hecho desde hace años, siguiendo los preceptos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esta certificación nos llena de orgullo y de muchos retos”.

Esto es un trabajo que hemos hecho desde hace años, siguiendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esta certificación nos llena de orgullo y de retos

Héctor Arango, presidente del consejo directivo de Icontec, explicó que el 2017 fue la base para analizar las emisiones de carbono y determinar si la universidad efectivamente las estaba contrarrestando.

“El cambio climático es el problema más apremiante que tiene el mundo de hoy. Por eso son importantes estas iniciativas; podría decirse que así se desata una reacción en cadena en el sector público y privado que permite la conservación del medio ambiente”, dijo.

Por su parte, el vicerrector de la universidad, Luis Eduardo Gómez, precisó que son varios ángulos desde donde se trabajó para lograr la certificación. El vicerrector, en medio del reconocimiento que se le hizo a la universidad, mostró una foto del campus en los años 40. En ella se ve un potrero anegado, sin árboles y sin mayor muestra de vida. Luego expuso una foto actual, en la que se ven los 1.400 árboles que habitan el campus y dan sombra a estudiantes, directivos y profesores.

Universidad UPB Medellín

El reto de la U es continuar con la implementación de la neutralidad a través de la investigación

Foto:

Esneyder Gutiérrez

Sin embargo, añadió que la universidad no se ha limitado a sembrar árboles, sino que se hace todo un trabajo mancomunado de gran parte de la comunidad educativa. Por ejemplo, hay un grupo de investigación ambiental que se encarga de ayudar, con sus conocimientos, a mejorar los procesos ecológicos.

Entre ellos destacan la huerta y el mariposario, que está a cargo de los estudiantes del colegio; los paneles solares, que generan el 10 por ciento de la energía utilizada por la universidad; el compostaje, que se hace con residuos orgánicos y que luego es utilizado como abono de los jardines.



Además de lo anterior, señaló Gómez, la institución recoge las aguas lluvias para utilizarlas en el riego de la vegetación y en los baños. “Con todas estas estrategias logramos reducir la huella de carbono. Solo nuestra área verde captura cerca de 200 toneladas de Co2 al año, una cifra muy importante”, puntualizó el vicerrector.

Universidad UPB Medellín

Estos son algunos de los espacios verdes con los que cuenta la Universidad

Foto:

Esneyder Gutiérrez

En la entrega de la certificación por parte de Icontec también estuvo Eugenio Prieto, director del Área Metropolitana, la autoridad ambiental de los 10 municipios del valle de Aburrá.

“Esta certificación significa que estamos avanzando como sociedad hacia un territorio bajo en carbono y bajo en emisiones. Esto muestra que estamos comprendiendo la complejidad de nuestro territorio y que no solo estamos pensando en nosotros, sino en nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos”, expresó Prieto.



El director añadió que estas iniciativas suman a la hora de mejorar la calidad del aire. Ayer, por ejemplo, 15 estaciones de monitoreo estaban en color naranja en el inicio de la mañana.

Ante eso, Prieto añadió que en el Aburrá hay 250 empresas que se comprometieron en el Pacto por Calidad del Aire; una de sus premisas, precisamente, es el incentivo de la movilidad sostenible.

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MIGUEL OSORIO MONTOYA

Para EL TIEMPO@MigoroMontoya


MEDELLÍN