Alerta en Atlántico: río Magdalena bajó 4 metros y hay crisis de agua
El verano que sofoca a las poblaciones del Atlántico prendió las alarmas de habitantes y autoridades, quienes buscan medidas para enfrentar los bajos niveles que registra el río Magdalena.
Al descenso de los niveles del río se suma la aparición de islotes de arena frente a las plantas de captación de los acueductos, situación que afecta la operación normal de los sistemas de captación de agua.
Quienes están aprovechando el retiro de las aguas y formación de estas playas, ubicados en la orilla occidental del río, son los campesinos, que las están utilizando para la siembra de matas de yuca, maíz, o patilla.
El punto máximo de descenso del Magdalena en la estación San Pedrito, lugar donde el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam) realiza mediciones del río en el sur del Atlántico, reportaba este miércoles 2.28 centímetros, unos cuatro metros por debajo de los que registró en octubre pasado.
La preocupación que ya ronda a los habitantes de esta zona del Caribe colombiano es que de continuar las altas temperaturas y la falta de lluvia y agua de los afluentes, el río Magdalena seguirá bajando el nivel, como en el 2012 que estuvo por debajo de los dos metros de la cota, generando estragos en estos pueblos.
Como no lo olvidan en Bohórquez, corregimiento de Campo de la Cruz, que a consecuencia del Fenómeno del Niño sus habitantes les tocó tomar el agua de charcas sucias y malolientes, a las que también llegaban a beber vacas, caballos, cabras, perros y garzas, pues aquí hasta el acueducto se secó.
Reubican las barcazas
El subsecretario de Gestión del Riesgo del Atlántico, Edinson Palma, aseguró que ya se están realizando labores previas, en especial en los acueductos de municipios como Suán, Campo de la Cruz, Ponedera, Palmar de Varela, Santo Tomás, Malambo y el corregimiento de Puerto Giraldo, donde se comenzó a mover los puntos de captación que se encuentran sobre barcazas.
Las corrientes del río han ido cambiado hacia el lado del departamento del Magdalena, provocando la formación de los bancos de arena, por eso toca reubicar las estructuras de absorción de los acueductos para evitar la captación de sedimento.
En Malambo, municipio del área metropolitana de Barranquilla, el gerente del acueducto, el ingeniero Walter Moreno, explicó que ante la bajada de las aguas, la barcaza quedó pegada contra el talud, por lo que se reubicó y se extendieron las mangueras de captación de agua.

Algunas barcazas han sido reubicadas por el nivel del río.
EL TIEMPO
La Triple A, empresa que opera el acueducto de Barranquilla, también ha puesto en marcha dragado para retirar el material producto de la fuerte sedimentación del río, facilitando el proceso de captación.
Igualmente, se llevan a cabo mediciones de profundidad al interior y al exterior de la dársena para saber a qué sitio se debe dirigir el dragado y se monitorea el comportamiento aguas arriba.
La empresa informó que en la estación de tratamiento de agua potable en Sabanagrande, que suministra agua a los municipios de Sabanagrande, Palmar de Varela, Santo Tomás, Baranoa y Polonuevo, se realizó la reubicación de la barcaza para mejorar el proceso de captación ante los bajos niveles del rio en la zona donde anteriormente se encontraba ubicada.
“Seguiremos realizando monitoreo permanente sobre el rio Magdalena en cercanías a las plantas de tratamiento de agua potable. Hacemos un llamado a la comunidad a hacer uso racional del preciado líquido”, señaló el Gerente de Operaciones de Triple A, Ramón Hemer.
Acciones en el sur
En Suán, uno de los municipios enclavados en el recodo del sur del Atlántico, y que es quizás donde más se siente el rigor del verano, sus habitantes no ocultan la preocupación.
Según el concejal de esta localidad, Juan De la Rosa, en el punto donde esta se encuentra la barcaza, la profundidad puede llegar a los 7 metros, y es peligroso por la fuerza de las corrientes, al punto que allí se ahogaron cinco personas en los dos últimos años.
“Pero hoy se están formando islotes que están siendo utilizados por los campesinos para sembrar”, dice De la Rosa, quien espera que no se afecte el suministro de agua al pueblo, en donde diariamente reciben ocho horas de servicios, cuatro en la mañana y cuatro en la tarde. “Suficiente para llenar las albercas y tanques de almacenamiento”, agrega.
Ante este panorama, ya muchas familias comenzaron hacerle mantenimiento a las albercas y tanques elevados de almacenamiento de agua, y a tener listos baldes y cualquier recipiente que sirva para recoger agua, como una medida preventiva ante lo que se ve venir con los descensos del nivel del río.
“Hay personas que les hacen mantenimiento en los enchapes y filtraciones, o las vacían y lavan bien, porque toca almacenar el agua del consumo diario”, cuenta un comerciante del sector céntrico del pueblo, que mandó a lavar su alberca.
Ola de calor
De acuerdo con la versión de algunos habitantes, las olas de calor registran temperaturas por encima de los 34 grados, y ya están afectando la ganadería y agricultura, como también la salud de personas de la tercera edad, en especial el de pacientes hipertensos.
En Suán muchas personas tratan de espantar el calor abanicándose con pedazos de cartón y buscando la sombra de cualquier árbol o terraza.
“Somos de tierra caliente, pero es que este calor ni los perros se lo aguantan”, dice Armando, un vendedor ambulante de 67 años de edad, mientras se saca el sudor del rostro y se queja de la alta temperatura, a la que le achaca la culpa que por estos días muchas personas en el pueblo anden de mal genio, “con este calor quien no va andar bravo”, agrega.
Para atender a ganaderos y agricultores, la Gobernación del Atlántico ha construido y mantenido unos 350 jagüeyes y unos 15 pozos profundos, aseguró el subsecretario de gestión del riesgo del departamento, para enfatizar que desde hace tres años se trabaja en obras y atención contra las acciones del cambio climático.
LEONARDO HERRERA DELGANS
Redactor de EL TIEMPO
Enviado especial al sur del Atlántico
@Leoher69
