Así funciona el corredor humanitario en la frontera con Venezuela
El silencio que reinaba en los cuatro pasos limítrofes de Norte de Santander, desde el cierre de frontera del pasado 23 de febrero, se rompió el lunes con la decisión de Venezuela de la reapertura de un corredor humanitario para priorizar el tránsito de niños y enfermos hacia Colombia.
Durante la primera jornada de esta medida, Migración Colombia reportó un flujo de 5.000 personas, quienes ingresaron a través de un resquicio de andén, que se abre entre el asfalto y los contenedores instalados en la mitad de los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, como monumentos al bloqueo fronterizo.
Yo estaba muy preocupada, porque si no podía pasar, me tocaba buscar la manera de tener a mi hijo en medio de la crítica situación de los hospitales
Sin entregar mayores detalles sobre esta medida, los uniformados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) habilitaron este sendero peatonal desde las 6 de la mañana en ambos pasos elevados, aliviando la agonía de unos 1.800 pacientes y el desespero de 4.000 niños, que ya habían perdido dos semanas de clases.
Hilary Nataly Sánchez fue una de las primeras venezolanas en transitar a pie por los 315 metros de largo del puente internacional Simón Bolívar, para dar a luz en Cúcuta.
Ella venía desde su casa, ubicada en San Antonio, cuando se enteró de que podía conseguir su destino sin enfrentar el peligro de adentrarse por una de las trochas. Su cuerpo de nueve meses de embarazo recuperó el ánimo con la noticia.
“Los militares me pidieron el informe médico y la cédula, y me dejaron pasar. Yo estaba muy preocupada, porque si no podía pasar, me tocaba buscar la manera de tener a mi hijo en medio de la crítica situación de los hospitales, que se agravó por los apagones de los últimos días”, relató esta migrante, de 21 años.

Antes del cierre de frontera, el flujo diario sobre el puente internacional Simón Bolívar era de 35.000 migrantes.
Gustavo A. Castillo Arenas / EL TIEMPO
Como esta extranjera, Flor Alba García Corzo, una colombiana residenciada en la población venezolana de Rubio, apuraba su paso para llegar a tiempo a una cita médica, en Villa del Rosario (Norte de Santander).
Esta connacional estaba dispuesta a cruzar por una ruta ilegal, pero un mototaxista la detuvo y le contó lo inesperado: el bloqueo de 18 días por el puente se había levantado de manera parcial para pacientes en su condición hipertensa.
“Cruzar por estos puentes es una bendición muy grande, porque nos ahorra enfrentar las trochas con sus peligros y sus riesgos, y más siendo uno adulto mayor. Esperemos que la situación mejore y todo vuelva a la normalidad, porque hay mucha gente que no ha podido comer, que agoniza, por el simple hecho de no poder pasar”, explicó esta ama de casa.
Mientras estos peatones formaban una delgada línea sobre estas estructuras de hormigón, en sus costados una incesante romería de ciudadanos se amontonaba con sus maletas, carretillas y costales, para atravesar el río Táchira, la frontera natural entre Colombia y Venezuela, y pisar la otra orilla.
Además de migrantes con quebrantos de salud, muchos de los transeúntes beneficiados por este corredor eran alumnos matriculados en colegios colombianos, que viven en Venezuela. Según registros de Migración Colombia, durante esta jornada pasaron 3.300 menores extranjeros.
La Secretaría de Educación de Norte de Santander contabilizó la asistencia de 2.486 estudiantes de ese país en los planteles de Villa del Rosario. Solo faltaron 248 menores.
Los pormenores de este corredor

Defensa Civil auxilia a los enfermos más graves, pasándolos en camillas y en sillas de ruedas.
Gustavo A. Castillo Arenas / EL TIEMPO
La habilitación de este canal humanitario tomó por sorpresa a las autoridades colombianas, que habían adelantado una serie de acercamientos a través de la Defensa Civil, para la implementación de este mecanismo de tránsito.
Pese a esa cercanía con los uniformados venezolanos, las entidades gubernamentales, apostadas allí, desconocen los pormenores de la medida. Sin embargo, lo que se pudo constatar es que esta reapertura se ajusta a un horario entre las 6 de la mañana y las 6:30 de la tarde.
No podemos olvidar que la frontera sigue complicada y lo que se había adelantado de un paso peatonal regulado, con un movimiento diario de 35.000 ciudadanos, ya no está
Por otro lado, los funcionarios corroboraron que los efectivos de la GNB no están permitiendo el ingreso por los puentes de quienes lleven paquetes o maletas. A estos ciudadanos los están devolviendo.
“Este será un corredor que facilitará el tránsito de quienes quieren ingresar a Colombia con la necesidad de acceder a los sistemas de salud y educación. Pero no podemos olvidar que la frontera sigue complicada y lo que se había adelantado de un paso peatonal regulado, con un movimiento diario de 35.000 ciudadanos, ya no está. Sin embargo, abrir este canal puede ser el primer gesto para que todo vuelva a su cauce normal”, puntualizó Juan Carlos Cortés, secretario de Fronteras y Cooperación Internacional de Norte de Santander.
Gustavo A. Castillo Arenas
Corresponsal de EL TIEMPO
Twitter: @Litumaescritor
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