Pescado: una bendición o un riesgo durante Semana Santa en la ciudad

Las autoridades sanitarias de Medellín anunciaron la intensificación de los operativos para controlar los expendios de pescado en la ciudad, durante esta Semana Santa.

En operativos realizados en marzo pasado, funcionarios de Control y Vigilancia de la Secretaría de Salud decomisaron casi 500 kilos de este tipo de alimentos en puestos callejeros del Centro.

Esto fue interpretado como un mal precedente, teniendo en cuenta que por la vigilia todos los años aumenta el consumo de este tipo de alimento.



Con ello también se incrementa el riesgo de padecer problemas de salud por ingerir un producto contaminado o en mal estado.

Nelly Ospina de Barreneche, docente de la Universidad de Antioquia y especialista en ciencia y tecnología de alimentos, sugiere seguir los siguientes consejos a la hora de comprar pescado.

Los frutos de mar se deben adquirir en sitios reconocidos, como almacenes de cadena, distribuidoras especializadas y plazas de mercado fijas.

Es cierto que el pescado tiene su olor característico, pero nunca debe oler a amoniaco ni exageradamente fuerte porque significa que no está fresco

Sugiere, igualmente, evitar las pescaderías ambulantes ya que, según estudios realizados, los productos de estas presentan mayor grado de contaminación y riesgos para la salud.

“Cuando uno compra el pescado debe fijarse en ciertos atributos. Por ejemplo, los ojos del animal no deben estar hundidos. Las escamas y la piel deben ser brillantes. Hay que observar bien las agallas –por donde respira el pez– que deben ser rojizas, no cafés; deben ser húmedas, no viscosas ni parecer pegajosas”, explica la experta.

La docente también pide prestar atención a las escamas, que deben estar totalmente adheridas a la carne y al presionarlas con los dedos deben volver a su posición normal una vez finalizada esa acción.

Así mismo, la cavidad abdominal debe estar sin vísceras. La columna vertebral y las espinas deben estar bien adheridas y que cuando la persona lo toque no tenga ni viscosidad ni mal olor. “Es cierto que el pescado tiene su olor característico, pero nunca debe oler ni a amoniaco ni exageradamente fuerte porque eso significa que no está fresco”, agrega Ospina.

A ella, le parece mejor comprar el pescado congelado y empacado, y que su cadena de frío no haya sido interrumpida. Es bueno que, si la etiqueta dice que debe estar refrigerado en unos casos y congelado en otros, verificar que realmente lo esté.

“Para mí, es mejor el pescado congelado en una vitrina o que esté exhibido en empaque. Porque, ¿qué pasa con el que está exhibido en hielo sin ninguna protección? Que aunque sea más llamativo, alrededor pasan personas que pueden tener problemas de salud y a veces manipulan ese pescado”, anota.

El hielo debe estar en escarcha y no en cubos. “Además, hay que tener cuidado con el pescado que está sobre hielo porque muchas veces es de agua impotable y eso hace que –sobre todo en las ventas ambulantes– haya más riesgos para el consumidor.

Tras comprar el producto, es importantísimo no interrumpir la cadena de frío. En el pescado refrigerado el comprador tiene 30 minutos para volverlo a poner en el refrigerador y en el caso del congelado, hasta 90 minutos.

Otra recomendación de los conocedores es que hay gente que llega al mercado y lo primero que busca es el pescado o la carne, y al final compra lo demás. Y esto debe ser lo último. Además, cuando se va a consumir el pescado, no es recomendable descongelarlo en el agua, ya que se pierden muchas proteínas solubles en este líquido”.

Luz Viviana Gómez, líder de proyectos de la Secretaría de Salud del Municipio, invitó a que, antes de comprar pescado se verifique que el local posea el concepto sanitario favorable.

Cuando uno compra el pescado debe fijarse en ciertos atributos. Por ejemplo, los ojos del animal no deben estar hundidos

Este es un adhesivo verde si el cumplimiento es total; amarillo si los productos del establecimiento implican riesgo a la salud, pero tienen aspectos por mejorar; y rojo, que significa que no se debe ni comprar ni consumir alimentos de ese negocio.

De acuerdo con Faiber Jaramillo, ingeniero de alimentos y docente de Nutrición de la Universidad CES, en esta época no solo aumenta el consumo de pescado, sino también las personas que sin tener mucho conocimiento de las condiciones y el tratamiento higiénico del pescado, se dedican a su comercialización de manera informal.

Asimismo, María Isabel Manrique, médica general, agregó que en la Semana Mayor aumentan las consultas por infecciones gastrointestinales, diarrea, vómito, dolor abdominal, principalmente por intoxicaciones con pescado.

Pero, también, acota ella, por consumo de agua no potable cuando las personas salen de viaje. Dijo que ante cualquiera de estos síntomas se debe acudir a urgencias.

Ante alguna sospecha, las personas pueden hacer denuncia anónima en el portal medellin.gov.co o en el teléfono 444 41 44.

CRISTIAN ÁLVAREZ BALBÍN

Para EL TIEMPO

MEDELLÍN