El reciclaje: un oficio en proceso de formalización

Todas las mañanas, Paula Andrea Escobar recorre las calles de Medellín ejerciendo un oficio que, en apariencia, es invisible pero indispensable para el medio ambiente: el reciclaje.

Hace 12 años que se dedica a esta labor y cuenta que llegó a ella por necesidad. “Soy desplazada del municipio de San Rafael, mi compañero sentimental también es reciclador, entonces me trajo a Medellín a trabajar”, cuenta.

Hoy, Paula y los cerca de 4.000 recicladores de la ciudad celebran el Día Internacional del Reciclaje, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

El reciclaje es concebido en Medellín como una actividad dentro de la prestación del servicio público del aseo. De acuerdo con el último informe de la Cooperativa Multiactiva de Recicladores de Medellín (Recimed), tan solo en el 2018 recuperaron 3.459 toneladas de residuos, entre los que se cuentan papeles, cartones, plásticos y vidrios.

Según la secretaría de Medio Ambiente, se ha aprovechado el 23,2 por ciento del total de los residuos y se espera que para finales del presente año la cifra ascienda a un 25 por ciento.

Aunque la ciudad poco a poco aúna esfuerzos para dignificar la labor de los recicladores, ellos todavía se enfrentan a distintas dificultades para ejercer su oficio.

Para Leonardo Gómez Marín, director administrativo de Recimed, el principal obstáculo radica en la estigmatización social del trabajo.

“Todavía hay una creencia muy arraigada en nuestra cultura en la que se percibe al reciclador como un indigente. Se piensa, también, que todo lo que vende es para el consumo de alucinógenos y alcohol”, afirma.

El segundo obstáculo está relacionado con el mercado. El reciclaje es sensible a la inflación y devaluación de los precios en materiales que pueden ser reutilizados. Si hay sobreoferta de un material en especial, los precios disminuyen y por ende las ganancias de un reciclador.

recicladores

En el proceso del reciclaje, los residuos aprovechables llegan a una planta de tratamiento para ser compactado y trasladados a distintos proveedores.

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Melissa Orozco Duque

Para Paula, la mayor dificultad de este oficio es que hay mucha competencia. “Las grandes empresas ya no nos entregan el reciclaje sino que las mismas organizaciones lo venden entonces disminuyen nuestras ganancias”.

Actualmente se busca que en Medellín el oficio del reciclador sea formalizado, de esta manera se dignifican las condiciones laborales de quienes lo ejercen. “Disfruto el reciclaje porque sé que estoy prestando una labor que es importante para el medioambiente y, además, me ayuda en el sostenimiento”, dice Marina Echavarría, recicladora de oficio.

El oficio es regulado por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y la Superintendencia de Industria y Comercio.

Todavía hay una creencia muy arraigada en nuestra cultura en la que se percibe al reciclador como un indigente

Para que un trabajador sea reconocido como un reciclador de oficio en Colombia debe cumplir con las siguientes condiciones: laborar mínimo dos días, depender económicamente en un 80 por ciento del trabajo y no desempeñar otra actividad diferente al reciclaje.

Gómez señala que en el caso de Medellín, se encuentran recicladores que trabajan cerca de 14 horas diarias y que devengan alrededor de un salario mínimo al mes.

La ciudad cuenta con 260 organizaciones de recicladores registradas y con más de 300 compraventas de residuos en las que los trabajadores intercambian sus materiales por dinero.

En Medellín también hay rutas verdes para facilitar la labor de los recicladores, con vehículos que recogen el material seleccionado por los trabajadores.

MELISSA OROZCO DUQUE

Para EL TIEMPO

MEDELLÍN

En Twitter: @MelissaOrozcoD